Una ausente (y no nipona) madre ["La verdad" (Hirokazu Koreeda / Francia y Japón / 2019), estrenada en España el 25 de diciembre de 2019].
Reflejar problemas filioparentales --incluso el abandonar a la prole-- forma parte del código genético temático y autoral del tokiota Koreeda, que salta de su natalicia tierra para plantarse en la Europa del galo país, en la República de la ciudadanía no tan preocupada, al revés que las criaturas humanas con la mentalidad imperante en el Archipiélago del Sol Naciente, por los corsés y ominosas losas de los usos, costumbres y tradiciones que hieren las entrañas de quienes --en calidad de causantes o padecientes-- se hallan en los trances y tesituras de las tremendas desavenencias, desencuentros y olvidos --o directamente desentendimientos y desapariciones-- que, con indeseable frecuencia, se producen dentro del ámbito afectivo-familiar, en la esfera de los lazos de sangre. (
Encaramos una ficción --con otra ficción que por dentro la entrecruza, pues asistimos en la trama a un rodaje fílmico-- que parece trazada a la medida de Deneuve, en la que ella interpreta a una mujer de más de sesenta años, también actriz de profesión --caracterizado el personaje por un ejercer un cierto grado de divismo que, pese al paso del tiempo, del todo no lo ha apartado de sí--, la cual, de desairado modo y con escaso disimulo y culposidad externa, siempre se ha mantenido bastante alejada de su hija, encarnada por Binoche.

Encaramos una ficción --con otra ficción que por dentro la entrecruza, pues asistimos en la trama a un rodaje fílmico-- que parece trazada a la medida de Deneuve, en la que ella interpreta a una mujer de más de sesenta años, también actriz de profesión --caracterizado el personaje por un ejercer un cierto grado de divismo que, pese al paso del tiempo, del todo no lo ha apartado de sí--, la cual, de desairado modo y con escaso disimulo y culposidad externa, siempre se ha mantenido bastante alejada de su hija, encarnada por Binoche.

Al director, aunque reincide en sus temas, le ha salido una película más francesa que japonesa, probablemente porque un mismo argumento termina trascurriendo de forma radicalmente distinta según el marco sociocultural en el que se desenvuelve lo contado. Visionar La verdad nos puede servir para ponernos a pensar y sacar conclusiones en cuanto a las diferencias de abordaje por parte de la colectividad de toda una serie de anímicas dificultades y angosturas que en Oriente y Occidente, en su gestión simbólica y de reconstrucción o no de los puentes emocionales, se gestionan con instrumentos nada similares (por pura japonesidad, las historias familiares koreedianas --y no sólo las de él-- situadas en su nación, de manera opuesta a la que ha ambientado a este lado del planeta, terminan brillando con un afligido lirismo que en los lares de por aquí nos provoca enormísima fascinación).
Comentarios
Publicar un comentario