Del hervidero barrial a la guerrilla musical ["El Drogas" (Natxo Leuza / España / 2020), estrenada en España el 24 y 25 de septiembre de 2020].
La inmersión en las potentes trayectorias profesional y extraprofesional de Enrique Villarreal --ambos elementos vivenciales se le funden sin clara separación, cosa que casi siempre ocurre con los artistas, en particular con los dotados de mayor halo y hálito creativo-- se presenta a través de un jugoso, didáctico y pormenorizado seguimiento de las huellas de un cañero (nació en 1959 y en plena adolescencia le pilló la muerte del dictador Franco) de insumisas letras y rabiosas sonoridades que salió de la pamplonica, suburbial y contestataria Txantrea, y ello sin que a lo largo de la proyección decaiga el interés del espectador por nuestro protagonista --con funcional tono dosificativo, las preguntas planteadas por el propio detallamiento de su carrera se van resolviendo conforme avanza el metraje, como, por ejemplo, la situación de la relación actual que tiene con un amiguísimo y excompañero suyo, Beni, con el se produjo un cierto alejamiento hace no mucho--.
Las vigorosas texturas audiovisuales aquí ofrecidas se redondean con un sabroso y bienhallado material de archivo, con intercaladas declaraciones del retratado --se muestran entrevistas realizadas especialmente para la ocasión a él y a colegas-- y, además, con sugestivas y entrañables escenas captadas con su prole y su emparejada, ámbito familiar en el que no se aprecia perceptible asomo de desestructuración y desanclaje emocional, al contrario de lo que algunas veces sucede con las figuras del rock.
Los resultados de esta propuesta placerán a los conocedores de la carrera de una humana criatura llena de fuerza y bronca espontaneidad --a la vez persona y personaje--, además de a la gente que posea un conocimiento vago y superficial --un servidor se enncuentra en ese bloque-- de lo que supusieron en el panorama discográfico y de las actuaciones y conciertos los sucesivos fenómenos de los grupos en los que fue primordial la intervención del que desde la adolescencia lleva con macarrilla orgullo el alias que proporciona título al documental [que así lo bautizaran en el mundillo suyo da cuenta de cómo marchaba aquello]), que fundó --antes y después hubo más bandas-- la legendaria Barricada en 1982, el año en que alcanzaron el poder en España los socialistas de González --¡qué etapa la de los últimos pasos de la Transición y cuán eclosionante en todos los aspectos de la cultura y del activismo social! (en los tiempos venideros seguro que va a seguir explotándose el inagotable filón para la ficción y la no ficción, incluyendo momentos inmediatamente previos y posteriores, de tal período de la historia de España, tan particular y fundamental)--.
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